La Brocheriana N°30 - 2026

El equipo de cocina se lució en La Posta preparando la cena para más de 800 peregrinos

El equipo de cocina se lució en La Posta preparando la cena para más de 800 peregrinos
← Volver a noticias

La Posta, Traslasierra.
Luego de una jornada exigente marcada por lo duro del camino, la noche del viernes 13 de marzo regaló uno de esos momentos que quedan grabados en el corazón de la peregrinación. Al llegar al paraje La Posta, más de 800 peregrinos de La Brocheriana encontraron algo que iba mucho más allá de una comida caliente: encontraron un gesto de servicio, de comunidad y de profundo cuidado.

El equipo de cocina, encabezado por Sandra Negro, se lució preparando una cena abundante y reconfortante para todos los participantes de la peregrinación. El menú elegido no podía ser más apropiado para la ocasión: locro y fideos, platos bien calientes pensados para devolver calor al cuerpo y energía al espíritu de quienes habían enfrentado el rigor del clima durante el día.

Desde grandes ollas humeantes comenzaron a servirse las porciones que, poco a poco, fueron llegando a cada peregrino. Entre el vapor de la comida recién preparada, el aroma del locro y las charlas que comenzaban a surgir entre quienes compartían la mesa, el campamento se transformó en un verdadero espacio de encuentro.

La tarea no fue sencilla. Cocinar para más de 800 personas implica una enorme organización, coordinación y esfuerzo. Desde la preparación de los ingredientes hasta el encendido de los fuegos, cada detalle fue atendido por un equipo que trabajó con dedicación y compromiso para que nada faltara.

Quienes participaron de la cena coinciden en que ese momento tuvo algo especial. No fue solamente una comida para recuperar energías después del camino, sino también un gesto de hospitalidad y de cuidado que recordó el espíritu de servicio que caracterizaba al José Gabriel del Rosario Brochero.

El Cura Gaucho solía decir que la fe se vive acompañando a los demás, especialmente en los momentos difíciles. Y esa noche, en medio del frío serrano, el trabajo del equipo de cocina reflejó exactamente ese espíritu.

Con cada plato servido, con cada olla que se volvía a llenar, el equipo liderado por Sandra Negro demostró que la peregrinación no se sostiene solo con quienes caminan o cabalgan, sino también con quienes trabajan detrás de escena para que todo sea posible.

Así, entre locro, fideos y un profundo sentido de comunidad, los peregrinos pudieron cerrar una jornada desafiante recuperando calor, energía y fuerzas para continuar el camino al día siguiente.

Porque en La Brocheriana, cada gesto cuenta.