En cada peregrinación hay gestos que quizá no hacen ruido… pero que sostienen todo el camino.
Hoy queremos agradecer de corazón a Coquito y Jano, nuestros aguateros de La Brocheriana.

Con su chata cargada de agua, ellos van y vienen por el camino acompañando a caminantes y cabalgantes. Cuando el cansancio aprieta, cuando el sol pega fuerte o cuando el cuerpo pide un respiro… ahí aparecen Coquito y Jano con una sonrisa y un vaso de agua fresca. 💙
Sus servicios son silenciosos, humildes y constantes.
Como tantas cosas que enseñó el Santo Cura Brochero: servir sin buscar aplausos, simplemente por amor al prójimo.


Gracias Coquito y Jano por estar siempre.
Gracias por cuidar a nuestros peregrinos.
Gracias por ser parte de este camino de fe.
Porque la Brocheriana también se construye con personas como ustedes. 🙌
¡Brochero va!

