Traslasierra, Córdoba.
En medio del esfuerzo, la fe y la emoción que se viven en cada jornada de la peregrinación brocheriana, una presencia muy especial se ha convertido en protagonista inesperado del camino. Se trata de Falucho, un simpático perro dálmata que acompaña la caravana y que ha logrado conquistar la atención y el cariño de peregrinos y visitantes.
Durante el recorrido de la peregrinación, Falucho avanza con paso firme desfilando junto a dos caballos, una escena que rápidamente llamó la atención de quienes participan de esta travesía espiritual por las sierras cordobesas. Su presencia se volvió uno de los momentos más comentados entre los peregrinos, que no dudan en detenerse para fotografiarlo o saludarlo mientras continúa acompañando la marcha.
La historia de Falucho se conoció en medio de una jornada particularmente desafiante para la peregrinación. Durante la madrugada se registró una fuerte tormenta en la zona serrana, con lluvias intensas, viento y un descenso marcado de la temperatura, lo que provocó algunas demoras en el avance de la caravana. A pesar de ello, los peregrinos continuaron el camino cargados de fe, emoción e historias compartidas rumbo a Villa Cura Brochero.
En ese contexto, la presencia del dálmata se transformó en una postal distinta del camino. Mientras caminantes y cabalgantes avanzaban entre la neblina de las sierras, Falucho seguía el ritmo del recorrido junto a los caballos, generando sonrisas y comentarios entre quienes lo veían pasar.
La peregrinación brocheriana reúne cada año a cientos de fieles que recorren los caminos serranos inspirados en la vida de José Gabriel del Rosario Brochero, el sacerdote que en el siglo XIX cruzaba estas mismas montañas para acompañar espiritualmente a las comunidades del oeste cordobés.
En ese marco, cada jornada del camino regala historias únicas: testimonios de fe, gestos de solidaridad entre peregrinos y también pequeñas escenas que quedan grabadas en la memoria de quienes participan.
Falucho se ha convertido precisamente en una de esas postales inesperadas de la peregrinación. Entre caballos, mochilas y ponchos serranos, el dálmata avanza con naturalidad, como si también formara parte de esta gran familia peregrina.
Porque en La Brocheriana, además de la fe y el sacrificio del camino, siempre hay lugar para esos momentos simples que hacen del peregrinar una experiencia profundamente humana.
Y este año, sin dudas, Falucho ya es parte de las historias que quedarán en el recuerdo de los peregrinos.
