La Brocheriana N°30 - 2026

Nacho Abregú, 30 años de fe y camino en La Brocheriana: “Mientras pueda, los voy a acompañar”

Nacho Abregú, 30 años de fe y camino en La Brocheriana: “Mientras pueda, los voy a acompañar”
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En el marco de la 30ª edición de la Cabalgata Brocheriana, una de las historias que más emocionó a peregrinos y presentes fue la de Nacho Abregú, un verdadero símbolo viviente de esta travesía de fe.

Con la sencillez de quien ha hecho del camino una forma de vida, Nacho compartió su testimonio recordando sus inicios en aquella primera cabalgata, cuando todo era distinto, más improvisado, pero igualmente cargado de fe. “Vinimos al Cóndor, pasamos aguas, bajamos por Malagueño y de ahí recién fuimos a Córdoba”, relató, evocando aquellos primeros pasos de una peregrinación que hoy convoca a cientos de personas.

Tres décadas de fidelidad al camino

A lo largo de los años, Nacho no dejó de participar. Lo que comenzó como una experiencia más, se transformó en un compromiso profundo. “Ya son 30 años… para mí es una satisfacción muy grande estar acá”, expresó con emoción.

En su relato también aparece el paso del tiempo. Muchos de los pioneros ya no están, y él lo dice con una mezcla de nostalgia y orgullo:
“De los viejos ya no hay ni uno… el único loco que ha quedado soy yo”.

Sin embargo, lejos de ser una despedida, sus palabras transmiten una decisión firme de seguir adelante:
“Mientras yo pueda, los voy a acompañar”.

Promesas, caídas y regresos

Como todo peregrino, su camino no fue lineal. Nacho recordó que hubo momentos difíciles, incluso de desilusión. Tras una de sus primeras experiencias en el camino al Cóndor, pensó que no volvería. Pero la fe pudo más.

“Al tiempo volví… y desde entonces seguí”, contó.

Con los años, ese regreso se transformó en permanencia. Y esa permanencia, en testimonio. Hoy, su presencia no solo representa la continuidad de la cabalgata, sino también el espíritu brocheriano en su forma más auténtica.

Una fe que sostiene y guía

El motor que lo impulsa a seguir no es otro que la fe. Nacho lo resume con claridad:
“He hecho promesas… y se me han cumplido”.

En esta edición, volvió a cabalgar con un objetivo claro: cumplir una promesa importante. Sin grandes discursos, su decisión refleja el sentido más profundo de La Brocheriana: caminar —o cabalgar— por agradecimiento, por pedido o por fe.

Un ejemplo para las nuevas generaciones

Historias como la de Nacho Abregú son las que le dan identidad a la peregrinación. En cada edición, nuevos peregrinos se suman, pero son estos testimonios los que conectan el presente con el origen.

Su figura, junto a su mulita y su andar tranquilo, se convierte en una imagen que resume 30 años de historia, esfuerzo y devoción.

En un camino donde muchos llegan por primera vez, él sigue estando. Fiel. Presente. Acompañando.

Porque en La Brocheriana, hay quienes recién empiezan…
y hay quienes, como Nacho, nunca dejaron de caminar 🙌